sábado, 10 de agosto de 2013

La noche de San Lorenzo en Vigo




Los jardines del pazo de Castrelos recuperaron el sabor de una velada aristocrática. En esta ocasión, los marqueses eran todos los vigueses, que podían disfrutar, de un concierto de la Orquesta de Cámara de Vigo 430.©F.J.Gil
La noche del 9 al 10 de agosto suele ser popular por una lluvia de estrellas fugaces: las perseidas, también conocidas por la fecha en la que suelen tener su máximo apogeo como las “Lágrimas de San Lorenzo”. Pero este año hubo una cita en que superó en público y en actividad al acontecimiento astronómico: la “Noite Branca”. Bajo este nombre tan poco revelador se escondía, sin embargo, una ambiciosa y sorprendente programación cultural. Ambiciosa, porque desplegó todos los efectivos de la red museística viguesa: Casa das Artes, Casa Galega da Cultura, Pinacoteca Municipal, Museo Liste, Centro de Artesanía Tradicional, Verbum, Museo de Arte Contemporánea y Museo Quiñones de León. Sorprendente, porque con los recursos propios de su patrimonio artístico, Vigo fue capaz de seducir a decenas de miles de ciudadanos propios y ajenos que salieron a la calle a tomar la ciudad y sus museos, a disfrutar de actuaciones musicales de todo tipo y a dejarse sorprender por un tesoro artístico que para la mayoría de quienes participaron de este inusual programa era absolutamente desconocido.
Inauguración de la exposición "Nowhere..." en la Casa das Artes. El arte urbano toma el palacio de invierno de las artes viguesas. ©F.J.Gil
La programación comenzó en la Casa das Artes, con la inauguración de la exposición “Nowhere. Propostas fóra de lugar”. Una propuesta arriesgada que triunfó, tal vez por eso, porque rompía con todos los cánones de las exposiciones ortodoxas –y también de las heterodoxas– que se habían organizado hasta la fecha en este espacio cultural desde su inauguración en 1990.

Visita guiada por el jardín histórico del Pazo Quiñones de León en Castrelos. ©F.J.Gil

Media hora más tarde comenzaban las visitas guiadas en el Marco, en el Verbum, en la Pinacoteca Municipal, en el Museo Liste y en el jardín histórico de Castrelos. Se sumarían luego las visitas teatralizadas en la Fundación Laxeiro y en el museo de la ciudad en el Pazo de Quiñones de León. La cosa no acabaría ahí: los conciertos en la calle delante del Marco, en los jardines del Pazo de Castrelos, en el Verbum… La iniciativa de la Concejalía de Cultura del ayuntamiento vigués arrancó como una locomotora a la que se engancharon otras muchas propuestas realizadas desde colectivos de comerciantes y hosteleros en el casco antiguo y en las calles del centro.
En la calle Londres, el mural del Marco fue tomando forma y color. ©F.J.Gil
El resultado fue una noche sin precedentes en la que centenares de personas, muchos vigueses pero también turistas que estaban aquí de vacaciones, o jóvenes que se habían dejado caer para disfrutar de “O marisquiño”, descubrían una interesante selección de la colección de pintura europea de la que somos propietarios los vigueses gracias al legado de Policarpo Sanz; o un paseo por los fondos de la colección de arte gallega del siglo XX que posee el Museo de Castrelos y que están expuestos parcialmente en la Pinacoteca Fernández del Riego; o los singulares laberintos de la comunicación humana en los cubos de la exposición del Verbum; o la espléndida obra de dos grandes pintores que donaron a la ciudad de Vigo lo mejor de su producción artística: Luis Torras y Laxeiro; o los dibujos juveniles de Colmeiro; o la mejor selección de su obra pictórica, que forma parte del patrimonio artístico vigués.


La calle del Príncipe se convirtió en un escenario musical con una gran concurrencia de público que disfrutó del concierto. ©F.J.Gil

Y todos descubrimos algo más, mucho más interesante todavía. Se puede hacer disfrutar al público y promover la cultura sin grandes medios, sin grandes aspavientos. Pero lo que es más importante: se puede conseguir el éxito con los recursos propios, nuestros músicos, nuestros artistas plásticos y nuestros museos.

No faltó la propuesta gastronómica, en este caso el smorgasbord de Miguel Oliveira. ©F.J.Gil

Las lágrimas de San Lorenzo llevaban años decepcionándome. Además, este año, todavía es posible verlas, si es que se muestran debidamente, en las noches del 11 y 12 de agosto. Con respecto a la Noite Branca, solo espero una cosa: que pronto podamos hablar de ella en plural, como en la novela de Dostoievski. Que tras la primera noche blanca de Vigo del 9 de agosto de 2013, venga una segunda noche en 2014 y otra en el 15 y así siempre.

2 comentarios:

  1. A ver si son capaz de que entre o comentario. Este é un exemplo que como nos periódicos "normais" desapareceron os xéneros. Esta reportaxe debería andar polas páxinas de papel.

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    1. Debería, meu. Pero os de papel non pagan e eu gratis solo traballo para Florindo Lenteja. Grazas polo teu comentario e polos teus magníficos artigos do Blog-Up que non perdo.

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