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miércoles, 11 de enero de 2012

¿Botas Chiruca de Fal? Never More. (Nunca máis)

Esto fue lo que quedó de una suela de una bota de trekking en dos horas de camino, para sufrimiento de mis pies.
Durante unos cuantos años estuve encantado con estas botas y se las recomendaba a todo el mundo. Hoy, en cambio, tengo que recomendar que a nadie se le ocurra comprar Chirucas de la casa Fal, cuya fábrica, al parecer está en Logroño.
Dos modelos distintos pero con el mismo problema. Y cientos de casos más, tal como descubrí en Google.
Los hechos son los siguientes. Una mañana de agosto salí a caminar. Era una ruta de veinte kilómetros, más o menos, entre Maside y Ourense. Al cabo de una hora de iniciar la caminata, la suela de una de las botas comenzó a desintegrarse, literalmente, como si en vez de goma –luego supe que no era goma sino poliuretano– fuese miga de pan. En dos kilómetros me quedé sin suela y antes de que eso ocurriese me empezó a suceder lo mismo con la otra. Pensé que habría pisado algún líquido cáustico, sin darme cuenta, algo que había entrado en reacción con la goma para que me ocurriese tan insólita situación de quedarme con la plantilla de las botas en el suelo y tener que acometer casi once kilómetros a pleno sol de agosto en tierras ourensanas, en esta precaria situación.
Meses después, le ocurrió lo mismo a mi mujer con las suyas. Pero esta vez fue sin salir de casa. En el tiempo que invertimos en colocar el árbol de navidad, las luces y sus adornos, la goma comenzó a cuartearse.
Qué contraste: los cordones nuevos, son los originales, y la suela desaparecida.
Llamé a la casa fabricante, pedí que me pusiesen con alguien de atención al cliente, le expliqué lo sucedido y su respuesta fueron una sucesión de evasivas: que si las botas tenían tiempo, (cierto, más de cinco años, creo que siete, pero muy poco uso, pero las suelas estaban muy poco gastadas, poco rodadas), que si las suelas se degradan con la edad no con el uso (disparate total. Tengo unas camperas desde hace más de veinte años y zapatos que una vez que se han envejecido y no valen para salir a la calle utilizo para trabajar el jardín, algunos tienen hasta treinta años. Jamás había oído nunca nada de que los zapatos se degradasen por falta de uso, simplemente por tenerlos guardados en sus cajas y, casualmente le fue a suceder a unas botas que no son de las más antiguas).
Total, que al final me dijo que las llevase a donde las compré, con el ticket de compra para que se las enviasen. No tenía el ticket, después de tanto tiempo. Y en el Corte Inglés, que fue donde habían sido adquiridas me trataron muy atentamente, me recomendaron que no volviese a comprar unas botas de suela de poliuretano, que es la causa de esa degradación tan instantánea y me dijeron que la casa Chiruca o Fal no les admitía la devolución si no era con el ticket de compra, con lo que no podían hacer nada, aunque comprendían que no es habitual que la gente guarde las facturas o los tickets de compra de un calzado después de siete años.
Conclusión: unas botas que te dejan tirado, de repente, en pleno de una caminata no son buenas botas, aunque sean caras (porque no es una marca barata). Jamás me había sucedido. Un fabricante de calzado que no asume su responsabilidad y acepta cuando hay un defecto de calidad, no es un buen fabricante. Las botas llevan su marca, ¿qué importa que exista o no ticket de compra? ¿Por qué tengo que llevarlas a la tienda donde las compré si es un defecto de fabricación?
Hace años, una fábrica de lavadoras me cambió la que tenía en casa porque el bombo (¿o se llama tambor?) tenía un punto de óxido. Yo no me había dado cuenta, sino un técnico de la misma casa al hacer una reparación sin importancia. La cuestión era que los bombos eran de acero inoxidable y si éste tenía óxido, obviamente, era debido a un defecto en el material, no algo derivado del uso. Y no me pidieron el ticket de compra. Y, por cierto, también era de fabricación española, Fagor, para más datos.
Se me ocurrió ver en internet. Haced la prueba. Poned en Google: Chirucas que se desintegran. El resultado: 572 entradas. Me he dado cuenta que no era el único y que hubo personas a las que sí les han reenviado unas botas nuevas. Todo dependerá de quién te atienda al teléfono. En fin, que no fui el  primero. Pero espero ser el último al menos entre quienes leéis este blog.
Si queréis tener la certeza de que llegaréis a destino sin que las suelas de vuestras botas se degraden como si fuese miga de pan, ya sabéis lo que no  debéis comprar.