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Ter en doble composición en la estación de Principe Pío, de la que había salido rumbo a Galicia a las 12.35 del viernes 15 de marzo de 1968. Foto de Gustav Stehno. |
A
petición de un lector del blog, Ramón Bello Blanco, he repasado las hemerotecas
de diversos medios informativos, principalmente “La Vanguardia” y “ABC” para
reseñar el trágico accidente protagonizado por una doble composición de
automotores Ter de la serie 597 el 15 de marzo de 1968. El accidente sucedió
fuera de Galicia, entre las estaciones de Santa María de la Alameda y Robledo
de Chavela, pero el mayor peso del drama recayó en esa doble composición que
había salido de la estación del Príncipe Pío, antigua estación del Norte, con
destino a Galicia, de ahí que quede plenamente justificada su inclusión en el
“Redondelan Express”. El reciente descarrilamiento del Alvia en Angrois, cerca de la estación de Santiago nos sirve también de conexión con este drama, el que vivió un tren diurno procedente de Madrid y con destino a Galicia hace 45 años y que en aquel momento representaba el automotor que viajaba a mayor velocidad.
Los
hechos sucedieron a las 13.56 del viernes 15 de marzo de 1968, cuando una
locomotora de maniobras o locotractor de la serie 305, la 10510 viajaba desde
Venta de Baños a Valencia y, una vez pasada la estación de Las Navas del
Marqués se detecta que se ha quedado sin frenos y se ha saltado todas las
señales de la estación de Santa María de la Alameda. El aviso desde esta
estación a la de Robledo de Chavela, entre las cuales en aquellos días los
trenes circulan en vía única, llegó demasiado tarde pues el rápido diurno ya había
rebasado dicha estación y el choque era inevitable: la locomotora sin frenos,
avanzaba cada vez a más velocidad por su inercia incrementada con la pendiente
en ese tramo de la vía. Según las crónicas de los periódicos había alcanzado
los 100 kilómetros por hora en el momento del encontronazo, la misma velocidad
a la que se desplazaba, pero en sentido contrario el ter con destino a Galicia. Si sumamos las velocidades de ambos trenes, el efecto destructor sería semejante al de un tren que viaja a 200 kilómetros por hora.
Nuestro lector refiere que en el accidente falleció
su tío, Domingo Blanco Alonso, vecino de Ares a donde volvía de vacaciones. He buscado más datos por internet y encontré en un blog que podéis leer aquí la referencia al naufragio de un pesquero, el "Silveiras" en Cabo Prior, en el que solo sobrevivieron dos de sus 14 tripulantes. Uno de ellos era un joven de Ares, Domingo Blanco Alonso, de 25 años de edad (en 1959), que se desnuda y se echa a nadar mar adentro y es rescatado horas después por un carguero de cabotaje. Esa aparentemente disparatada acción le salvó la vida ya que los otros marineros sucumbieron en los botes salvavidas a los que las rompientes y el oleaje los llevaron al fondo del océano. Se supone que el mayor peligro de un hombre de mar está precisamente cuando se encuentra a bordo de un barco. Domingo Blanco volvía de navegar por aguas lejanas y encontró la muerte en la provincia de Madrid, lejos del mar y de su casa. Nunca se identificó entre los cadáveres, lo cual da una
idea de la magnitud del siniestro. La primera composición del ter,
correspondiente al automotor 597.032 quedó literalmente destrozada no solo por
el choque sino también por el incendio que se produjo inmediatamente después
del mismo al romperse el depósito de combustible. Días después del accidente
fue desguazada en el lugar de los hechos. La segunda, el 597-036, apenas sufrió daños y fue
utilizada como tren de socorro para trasladar hasta El Escorial a los heridos
que no fueron desplazados en helicóptero o ambulancia y a los viajeros ilesos. Regresaría a sus servicios rápidos por la red española y acabaría su vida activa como tren regional en la década de 1990.
El rápido de las
décadas de 1960 y 70
El ter fue el tren automotor diesel por excelencia de
la red ferroviaria española y representó la incorporación del confort y la
modernidad más allá de los servicios estelares de la Renfe que ya habían
disfrutado de trenes como el Talgo II y el Taf. Precisamente este último, el
Tren Automotor Fiat, fue el predecesor del ter que, en origen llegó a España
bajo el nombre de TAR, es decir, Tren Automotor Rápido, aunque pronto se le
cambió por el de TER (Tren Español Rápido), si bien su diseño no era español,
sino italiano, y las primeras 20 unidades fueron fabricadas por Fiat en Turín y
las 40 restantes, de un total de 60, en España, bajo licencia del fabricante
italiano. Cada unidad estaba formada por coche motor y coche remolque, con un
total de 128 plazas, de las que 56 eran de primera clase y 72 de segunda. El
aire acondicionado y el servicio de cafetería, constituían algunos de los
signos del confort de este tren que podía circular a 120 kilómetros por hora.
El servicio diurno de largo recorrido era realizado
por dobles composiciones: coche motor-coche remolque+coche remolque-coche
motor. Esto permitía el desdoblamiento del tren, como era el caso del rápido
que salía de Madrid en dirección a Vigo y A Coruña. Viajaba en doble
composición hasta Ourense y allí se desdoblaban la rama de Vigo y la de A
Coruña, sin que fuera necesario esperar al enganche de una nueva locomotora o
realizar operaciones complicadas para seguir viaje.
El ter prestará su servicio ininterrumpido entre
Galicia y Madrid hasta el año 1980, en que es sustituido por un talgo III. En
ese período de 25 años también llegó a realizar viajes rápidos regionales entre
Santiago y Vigo y entre Santiago y Oporto y con posterioridad ofrecerá un diurno rápido entre Vigo e Irún/Hendaya. Los servicios internacionales
diurnos entre Madrid y Lisboa serán prestados por el ter hasta 1989, año en el
que es sustituido por el Talgo III “Luís de Camões”. Hasta mediada la década
de 1990 todavía rendirá servicios en líneas regionales. El ter, que otrora
requería reserva de plaza y pago de suplemento de velocidad se convierte así en
un “ómnibus” de clase única en líneas regionales sobre todo del centro de
España. Algunos trenes fueron preservados por asociaciones de amigos del
ferrocarril, otros, vendidos a Argentina. Pero la mayoría de la serie 597 fue
desguazada tras una brillante hoja de servicios en la que recorrieron una media
de casi cinco millones de kilómetros.
A partir de este accidente se hizo obligatorio llevar los martillos quiebravidrios en trenes y autobuses.
ResponderEliminarAntonio Bravo Fernández.